mayo 27, 2026

Donald Trump asegura que su examen médico salió “perfecto”

El presidente, Donald Trump, se sometió a un chequeo médico este martes, lo que vuelve a poner su salud bajo el escrutinio público, después de haber intentado restar importancia a las preocupaciones sobre su edad y su rendimiento físico.

El mandatario, de 79 años, se trasladó al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed para lo que la Casa Blanca describió como chequeos médicos y dentales preventivos anuales.

“Acabo de terminar mi chequeo médico de los 6 meses en el Centro Médico Militar Walter Reed. ¡Todo salió PERFECTO!”, dijo el presidente en una publicación en Truth Social tras salir del hospital.

Es el cuarto examen médico público de Trump desde que regresó al cargo para un segundo mandato, y llega en un momento en el que intenta proyectar fortaleza antes de las elecciones de medio término que pondrán a prueba su influencia entre los votantes.

Durante décadas, las Administraciones han publicado resultados selectos de los exámenes físicos presidenciales, ofreciendo al público un vistazo a la salud del presidente. Pero son filtrados por la Casa Blanca y deben ser aprobados por el mandatario, lo que genera dudas sobre lo que el público llega a ver y lo que no.

El republicano cumplirá 80 años en junio y es la persona de mayor edad en ser electa presidente. Su predecesor, el demócrata Joe Biden, tenía 82 años cuando dejó el cargo y se retiró de la contienda presidencial por preocupaciones generalizadas de que era demasiado mayor para continuar.

Una encuesta del Washington Post realizada en abril encontró que menos de la mitad de adultos estadounidenses cree que Trump tiene la agudeza mental o salud física para ejercer efectivamente como presidente.

“Creo que la preocupación por la salud física del presidente probablemente esté en su punto más álgido, y la edad avanzada es la principal inquietud”, afirmó el doctor Jeffrey Kuhlman, quien se desempeñó como médico de la Casa Blanca durante más de una década bajo los mandatos de Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton.

Para un presidente de la edad de Trump, se espera que un examen físico completo incluya pruebas cardíacas avanzadas, detección de cánceres comunes y una evaluación cognitiva, junto con datos básicos como la estatura, peso y presión arterial, afirmó Kuhlman.

La Casa Blanca no reveló en qué consistió la consulta, pero expresó su confianza en los resultados.

“El presidente Trump es el más lúcido y accesible de la historia de Estados Unidos, que trabaja sin descanso para resolver problemas y cumplir sus promesas, y goza de una excelente salud”, dijo en un comunicado el portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle.

La ley no exige revelar informes médicos

En las semanas previas a su visita, Trump dijo que se siente tan bien como hace cinco décadas, aunque bromeó sobre su afición por la comida rápida y su mínimo régimen de ejercicio. Sin embargo, también le preocupa la percepción que se tiene de su edad, e insistió en que es precavido al bajar las escaleras del Air Force One para evitar titulares sobre un tropiezo.

No hay ninguna ley que obligue a los presidentes a hacer públicos sus expedientes médicos, y el grado de transparencia varía según cada Administración. Los informes previos de Trump han sido criticados por ofrecer pocos detalles y proporcionar estadísticas que algunos expertos médicos han recibido con escepticismo.

En sus apariciones públicas, a menudo se ve a Trump usando maquillaje para ocultar moretones en las manos, que la Casa Blanca atribuye a apretones de manos y al uso regular de aspirina. En ocasiones se le ve somnoliento durante las reuniones y ha cerrado los ojos durante largos períodos, aunque niega haberse quedado dormido.

Trump presume de haber “sobresalido” en pruebas cognitivas, mientras se burla de Biden, que fue cuestionado sobre su agudeza mental que él y sus asesores han rechazado enérgicamente para disipar dudas sobre su aptitud para el cargo.

Algunos de los exámenes previos de Trump han incluido la Prueba Cognitiva de Montreal, que se usa para detectar demencia y deterioro cognitivo. Sus médicos reportaron un puntaje de 30 de 30 para sus revisiones de 2018 y 2025.

Sin embargo, críticos apuntan a los discursos inconexos de Trump y su retórica a veces bélica como evidencia de su deterioro cognitivo.

En abril, un grupo de más de 30 neurólogos, psiquiatras y otros expertos médicos —que reconocieron nunca haberlo examinado— indicaron en un comunicado que Trump no era mentalmente apto para el cargo y advirtieron de un “deterioro cada vez más peligroso” en su comportamiento en lo que llamaron “síntomas objetivamente observables de grave preocupación médica”.

“Cualquier supuesto profesional médico que se dedique a hacer diagnósticos desde su sillón o a especular falsamente con fines políticos está incumpliendo claramente el juramento hipocrático”, aseguró Ingle.

Al igual que cualquier otro paciente, los presidentes pueden elegir qué se divulga sobre su salud, explicó Sara Rosenthal, bioeticista de la Universidad de Kentucky que estudia la salud presidencial. Las preguntas sobre la transparencia se han vuelto más acuciantes a medida que Estados Unidos elige a presidentes de edad avanzada como Trump y Biden, dijo.

“Creo que podemos esperar muy poca información sobre el verdadero estado de salud de cualquier presidente, a menos que goce de una salud perfecta”, afirmó Rosenthal, quien ha propuesto que una organización médica independiente revise e informe sobre la salud de los mandatarios y de quienes ocupan los puestos de sucesión.

“No se debería ocultar nada”

El primer informe médico de Trump en su segundo mandato se publicó el pasado mes de abril. En julio, se le diagnosticó insuficiencia venosa crónica, una afección común en adultos mayores que provoca que la sangre se acumule en las venas.

Las fotografías muestran al presidente con los pies, tobillos y pantorrillas hinchadas, lo que la Casa Blanca describió como un síntoma de insuficiencia venosa crónica que provoca una “leve hinchazón” en la parte inferior de las piernas.

Tras su último examen divulgado públicamente, descrito como un seguimiento de rutina en octubre, el médico de Trump publicó un resumen de una página en el que afirmaba que gozaba de una “salud excepcional”, sin revelar resultados específicos.

La frecuencia de los chequeos de Trump no es rara para alguien de su edad, según S. Jay Olshansky profesor emérito de la Universidad de Illinois-Chicago, quien ha estudiado la salud de otros presidentes. Es parte de una estrategia para detectar problemas cuando aún pueden atenderse, dijo.

Olshansky aseguró que la población merece más que resúmenes médicos por parte de la Casa Blanca que “pueden estar sujetos a discreción editorial”. Reportes completos, sin tachar, deben hacerse públicos, aseguró: “No se debería ocultar nada”.

La Casa Blanca no dijo si Trump se sometería a procedimientos que requieran anestesia. El último examen de colon del mandatario fue en 2024 y se le recomendó un seguimiento tres años después.

Si Trump fuese sometido a anestesia, el vicepresidente, JD Vance, asumiría temporalmente el control del cargo bajo la Enmienda 25. La última vez que eso ocurrió fue en 2021 cuando la entonces vicepresidenta Kamala Harris fue brevemente juramentada mientras Biden era sometido a una colonoscopia. El expresidente George W. Bush entregó el poder dos veces al vicepresidente Dick Cheney.