febrero 2, 2026

Fue agredida, amenazada y el sujeto sigue libre en Hecelchakán, Campeche

Jéssica fue agredida y amenazada por un hombre presuntamente intoxicado, quien le lanzó piedras a su auto, intentó bajarla y agredirla físicamente.

Los hechos ocurrieron el pasado viernes 23 de enero, Jéssica se dirigía a visitar a un cliente, cuando se estacionó en una calle que está en reparación en Hecelchakán, Campeche.

El inicio del ataque

De frente, estaba el auto donde viajaba César “N”; el agresor, quien primero le aventó a Jessica su unidad, amenazando con chocarla, intentando que Jéssica se moviera, para después bajarse y empezar a agredirla.

Relato de la víctima

“Empieza a aventar botellas de refresco sobre mi vehículo, piedras… y no sé si en esa desesperación eso también no sé qué hice con las manos, con los brazos, tal vez quitó el seguro sin querer de mi vehículo, cuando me doy cuenta, él ya está jalándome el cabello, intentándome sacar del vehículo. Yo traía puesto el cinturón de seguridad y lo que empiezo o intento hacer es tirarme del lado del copiloto, para que no me saque, pero también me lo impide mi cinturón, entonces no encuentro que hacer, mi instinto es forcejear con él la puerta, para que no logre sacarme. Sin embargo, cuando yo volteo, para seguir agarrando la puerta, desde que venía me venía gritando, me grita, veo que tiene un arma, mi desesperación, mi instinto; por la gracia de Dios, yo logro cerrar la puerta, yo le piso al acelerador”, relató Jéssica Dzul.

Búsqueda de auxilio y denuncia

Jéssica logró llegar a casa de su clienta y amiga. Ahí llamaron a la policía, pero después de dar un rondín, los elementos se limitaron a decirle que su agresor ya no estaba y que presentara la denuncia. Entonces viajó a Tenabo, otro municipio cercano, para poder denunciar. Han pasado varios días y César no ha sido detenido.

Hoy vive con miedo.

“Me siento, siento que estoy viviendo una película de terror, de verdad, una película de terror donde tengo que esconderme en cuatro paredes porque él tal vez también él está en cuatro paredes, pero sabiendo que la que tiene miedo soy yo o yo, le pido a Dios que sólo me haga más fuerte”.

Temor a la impunidad

Teme que el caso se cierre, Teme que la autoridad no actúe. Y que su vida corra peligro.

“Cuando los índices de violencia se hacen grandes, es porque permitimos que empiece con una persona, con una persona libre, entonces le decimos a la sociedad que pueden hacer y deshacer como quieran, pueden ir por la vida violentando mujeres, hombres, niños, no importa y que siempre va a quedar impune, ese es el mensaje que las autoridades le dan a la sociedad, con una sola persona”.

La angustia de la familia

Ana Karen Dzul, hermana de Jéssica señaló:

“Como mujer me siento o nos sentimos desamparadas porque la autoridad como tal no está haciendo su trabajo como es, porque no es una situación que sea algo leve, es una situación grave, no sé qué están esperando si agreda o mate a alguien; en esta situación mi hermana se lo topó en el camino, pero pudo haber sido otra y que estamos esperando por las autoridades que mate a alguien para que pueda detenerlo”.

Esto no es sólo su historia. Es un llamado urgente a la justicia. Hoy, ella no solo busca justicia por lo que vivió. Busca algo básico: poder volver a salir de su casa sin miedo. En Hecelchakán, el silencio también lastima. Y cuando una denuncia no avanza, la violencia sigue caminando libre.