Detectan derrame de 12.7 kilómetros frente a Campeche; alertan por posible llegada a Veracruz y Tabasco
Un nuevo derrame de hidrocarburos en instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex), detectado el pasado 10 de septiembre al norte de Campeche, podría alcanzar las costas de Veracruz y Tabasco si no es contenido a tiempo, advirtió la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México.
En un comunicado, firmado por 23 organizaciones, colectivos y cooperativas, dio a conocer que el Observatorio Permanente del Golfo de México ubicó el derrame a 46 millas náuticas al norte de la ciudad de Campeche, en las inmediaciones del complejo petrolero BALAM, y reportó una extensión inicial de 12.7 kilómetros.
De acuerdo con la Red Corredor Arrecifal, el derrame todavía no ha alcanzado las costas, pero su ubicación y la presencia de eventos de norte representan un riesgo de que llegue hacia las costas de Tabasco y Veracruz si no se logra contener a tiempo. Además, señaló, el incidente genera impactos mar adentro en los ecosistemas marinos.
Previamente, Pemex informó en un comunicado del 15 de septiembre que “se instaló una envolvente metálica especializada y se realizaron las pruebas correspondientes de resistencia a la presión interna, con resultados satisfactorios”. La empresa agregó que “no se ha identificado riesgo de arribo de hidrocarburos a las costas”.
La Red Corredor Arrecifal señaló que Pemex no ha proporcionado información sobre la cantidad y el tipo de hidrocarburos que se regaron durante los cinco días que estuvo activo el derrame, ni sobre su impacto socioecológico o las medidas de restauración.
Aunque reconoce como un avance la integración del Observatorio Permanente del Golfo de México y que se transparenten oportunamente los incidentes y la forma de atención públicamente, sostuvo que el nuevo incidente evidencia las afectaciones y los riesgos que, apunta, son constantes e inaceptables para los ecosistemas y las comunidades pesqueras, indígenas y afrodescendientes del Golfo de México.
Este derrame sería el segundo de gran extensión detectado durante 2026, según el comunicado. El primero ocurrió el 14 de febrero en la zona de Abkatun-Cantarell y, de acuerdo con la Red, se extendió a un total de mil 100 kilómetros de costa, dejando afectaciones económicas, sociales y ecológicas en comunidades y ecosistemas costeros y marítimos de Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.
La Red puntualizó que, hasta el 18 de septiembre, los efectos de ese derrame no han sido atendidos adecuadamente. Entre mayo y agosto, dijo, se reportó la presencia de manchas medianas y pequeñas, así como hojuelas de petróleo, en al menos 12 playas.
También afirmó que no se han realizado estudios suficientes para definir el impacto y los riesgos y orientar las actividades pesqueras y recreativas en la zona. Agregó que los apoyos económicos han sido insuficientes frente a la pérdida real y que, además, fueron distribuidos de forma injusta.
Según las organizaciones, tampoco se han presentado planes ni realizado acciones de restauración de los ecosistemas costeros y marítimos, ni se ha establecido una mesa de trabajo con la Red Corredor y las comunidades afectadas, pese a que fue solicitada en reiteradas ocasiones.
Aunque reconoció el avance que representa el observatorio, la Red consideró que no se han tomado suficientes medidas para garantizar la no repetición de este tipo de eventos y que las comunidades y los ecosistemas permanecen en un estado de vulnerabilidad.
El comunicado sostiene, con base en información científica, que no se trata de eventos únicos, sino de un patrón constante de incidentes asociados con la actividad petrolera en el Golfo de México, incluidos derrames de diferentes magnitudes que, según las organizaciones, no han sido visibilizados ni atendidos adecuadamente.
Además de los derrames de gran magnitud, como Ixtoc en 1978 y Deepwater Horizon en 2010, ocurren otros de menor escala de forma continua, señala el pronunciamiento, generando una contaminación crónica que afecta a especies, pesquerías y la salud de las comunidades costeras.
Como ejemplo, las organizaciones mencionaron que en junio y julio de 2023 investigadores registraron tres importantes derrames de petróleo en las costas de Tabasco y Veracruz, que abarcaron un área máxima de 669 kilómetros cuadrados.
La Red Corredor Arrecifal describió al Golfo de México como “un ecosistema único de gran riqueza biocultural” y sostuvo que ha sido “poco visibilizado, reconocido y protegido por el gobierno”.
Tan solo el Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México interconecta, según el comunicado, más de 125 arrecifes a lo largo de 650 kilómetros, desde Tamiahua, Veracruz, hasta Paraíso, Tabasco.
Frente a esta situación, la Red Corredor Arrecifal llamó a las autoridades a generar no solamente acciones reactivas frente a los derrames petroleros, sino también medidas preventivas y restrictivas para evitar que ocurran.
El llamado, enfatizó, responde a la obligación de proteger los derechos humanos a un medio ambiente sano, la salud, la vida, la cultura y el trabajo, así como los derechos colectivos a la libre determinación, el territorio y la identidad.
“El Golfo de México es un lugar de vida, y no una zona de sacrificio para la industria petrolera”, afirmó la Red.
Entre sus exigencias a las autoridades correspondientes y a Pemex está informar detalladamente sobre la causa, el tipo y la cantidad de crudo derramado, el estado de la contención y los riesgos y afectaciones en el mar y las costas, mediante los modelos correspondientes.
También pidió transparentar los cambios estructurales y las acciones preventivas que se están llevando a cabo para reducir los riesgos de derrames y garantizar la no repetición del desastre petrolero de febrero de 2026.
Las organizaciones firmantes demandaron realizar estudios de agua, sedimentos, flora y fauna marina para determinar el grado de afectación y su impacto en la salud humana, así como informar de manera transparente sus resultados.
Otra de sus exigencias es establecer una mesa de trabajo con comunidades pesqueras, indígenas y afrodescendientes afectadas y con la Red Corredor Arrecifal para coordinar acciones de restauración y remediación de las afectaciones a los derechos humanos generadas por el derrame. Plantearon además generar un plan de restauración de los ecosistemas costeros y marítimos afectados, en colaboración y en beneficio de las comunidades e iniciativas locales de protección ambiental.
Pidieron evaluar el estado de seguridad de la infraestructura petrolera en el Golfo de México, garantizar el acceso a información actualizada y clausurar aquella infraestructura que presente un riesgo crítico en materia de seguridad industrial, seguridad operativa o protección al medio ambiente.
Finalmente, las organizaciones exigieron detener la ampliación de la industria petrolera, abrir una discusión pública sobre la necesidad de una transición energética justa acorde con las metas climáticas globales y generar un plan para transitar hacia un manejo del Golfo de México como “Santuario de Biodiversidad”.
La propuesta plantea priorizar el cuidado de la vida, los derechos humanos y colectivos, la biodiversidad y una cultura pesquera artesanal viva, además de garantizar la participación efectiva de las comunidades en las decisiones sobre sus maritorios.
El pronunciamiento fue firmado por la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, así como por la Federación de Sociedades Cooperativas Pesqueras y Acuícolas El Faro de RL, Sendas AC, Greenpeace México A.C., y Red de Campamentos Tortugueros, por mencionar algunas organizaciones.
